Raúl sigue abrazándome con la cabeza apoyada en la mía, en silencio,
acariciándome los brazos dulcemente. Todavía no puedo creer lo que ha pasado,
en mi mente revivo una y otra vez el momento en que Juan me tenía rodeada, a
punto de besarme por la fuerza, y Raúl lo empujó fuertemente hasta dejarlo caer
al suelo… La ira de sus ojos, las venas hinchadas en sus brazos, el ruido de
sus dientes al apretarlos, la fuerza de su voz al gritar…
- ¿Estas mejor…? – susurra cortándome los pensamientos.
- S…Sí… – sigo mirando al suelo, sin punto fijo, con la cabeza todavía ida.
- Yo… No quería que me vieras así… – ladeo la cabeza poco a poco y poso mi
mirada en sus ojos. Están arrepentidos, preocupados, tímidos. Cuando ve que le
miro, se sonroja y dibuja una pequeña sonrisa que contagia una gran sonrisa en
mi rostro. Sin pensarlo, levanto la cabeza y le beso, cogiéndole suavemente por
la barbilla, acariciando su barbita de pocos días. Raúl responde al beso,
sonriendo en él, y rápido me aprieta más hacia él, entreabriendo nuestros
labios, mordiéndome cariñosamente. Me separo de él, sin soltarle, y le sonrío.
- Te quiero.
- Y yo a ti – contesta después de un pequeño silencio en el que esbozaba una
gran sonrisa. Poco a poco vuelve a acercarse a mí y me besa, pero vuelve a apartarse
para mirarme nuevamente. Los ojos se le entristecen de golpe, por mucho que
intente negarlo con una sonrisa fingida, los cierra, suspira y se acerca para
besarme.
- ¿Qué pasa? – pregunto apartándome y frenándolo colocando mis manos en su
pecho.
- Nada, nada… – vuelve a sonreír forzadamente.
- Raúl… – susurro, resopla.
- Tenemos que irnos antes. – susurra. Le miro sorprendida, no puedo creerlo.
- ¿Qué? – no puede ser, me dijo que se quedaba hasta el domingo, estamos a
martes… – ¿Por qué?
- Álex tiene que irse…
- Pues que se vaya – contesto cortándole. Consigo que suelte una pequeña
carcajada.
- Tenemos que irnos con él, vinimos en dos coches, ¿recuerdas?
- Bueno, ya volverás conmigo… – se queda en silencio, mirándome con una
sonrisita. Me acaricia la mejilla y posa su mirada en mis labios. Alza la
mirada y se da cuenta que estoy a punto de romper a llorar. Su mirada se
entristece e intenta dibujar una sonrisa, pero no lo consigue, y eso hace que
no pueda contener las lágrimas ni un segundo más. Raúl, rápidamente me abraza y
me aprieta fuertemente, intentando calmarme.
- Shhhh… Tranquila… Esto no es una despedida… – dice acariciándome la
cabeza.
- Es un “hasta pronto” – susurro con una sonrisa.
- ¿Qué? – dice soltando una pequeña risita.
- Es lo que dijo Flo cuando acabó TLJ… – susurro separándome de él y secándome
las lágrimas. Al escuchar eso sonríe y susurra “Ai, tito Flo…”. Eso hace que me
entre nostalgia y vuelvo a abrazarme a él para volver a llorar.
- Prométeme que volverás a trabajar con ellos… – susurro pegada a su cuerpo.
- ¿Cuándo hemos empezado a hablar de trabajo? – vuelve a reír, pero lo dice
un poco molesto.
- Prométeme que volveremos a vernos. – vuelvo a separarme de él y le miro
fijamente.
- Todavía no me voy… – susurra.
- Prométemelo… – susurro temblorosa. Se queda en silencio, mirándome serio. Los
ojos vuelven a soltar lágrimas sin que me dé cuenta y me levanto de un salto
del sofá.
- ¡Marta! – grita desde el sofá. Ya es tarde, ya he cerrado la puerta de un
portazo y me dirijo hacia el prado, sin mirar atrás, sin rendirme al escuchar
sus gritos detrás de mí…