El olor a pizza hace que mi estomago se remueva, ya que tengo hambre, y eso provoca que mi barriga haga un ruidito. Raúl se da cuenta y empieza a reír. Yo me
sonrojo y me separo de él. Vamos a la cocina y me observa mientras me como la
pizza, cosa que hace que me sonroje más.
- Tengo que contarte una cosa… – Dice
de repente, poniéndose serio.
- ¿Qué pasa? – digo al acabar de tragarme el último trozo de pizza.
- El domingo que viene me voy…
- ¿C... Cómo? – Digo exaltada. No me gusta esto. ¿Solo me quedan 10 días a su
lado? ¿Pero qué clase de tortura es esta?
- Mis amigos vuelven a trabajar y yo tengo que volver con ellos… Mis padres
me echan de menos, tengo otros planes… Lo siento. – Otros planes… Eso me duele,
todavía así entiendo a lo que se refiere. – Lo único que nos queda hacer es
aprovechar la semana que viene al máximo… Hasta que nos toque separarnos…
- Sí, como que la podremos aprovechar mucho…
– digo en tono irónico y agachando la cabeza.
- ¿Perdón? – dice buscando mi mirada. Resoplo.
- Raúl… El lunes que viene vendrán mi familia a “hacerme una visita
sorpresa”. Seguramente se quedarán hasta el jueves o el viernes… – Le miro a los ojos. Ahora es a él a quien
le cambia la expresión de la cara.
- Bueno pero… ¿Estarán aquí, contigo?
- No, supongo que cogerán otra casita…
- Bueno, entonces no pasa nada. Vengo a asaltar tu casa por las noches y ya
está. – Dice sonriéndome, intentando animarme.
- El problema no es ese… – Vuelve a
cambiar la expresión de su cara.
- ¿Qué pasa? – dice extrañado.
- Viene mi prima, la de las fotos de la cajita. ¿Recuerdas? – Asiente con la
cabeza, todavía sin entender qué pasa. – Es un poco tontaca. – Se queda paralizado, los
ojos no le caben en la cara. Resoplo. – Está enamoradísima de Dani, Flo y Anna…
Y sabe cuánto os quiero yo. – Vuelve a mirarme a los ojos. Vuelve a
sorprenderse de esas palabras. Se levanta de la mesa, intentando no escuchar
eso. – Sí. Sabe quien son mis ídolos. Esos por los que yo daría la vida. Esos
en los que en mis peores días me hacen sonreír. Esos que me han dado los
mejores dos años de mi vida. Esos que me partieron el corazón al separarse. –
Raúl se gira e intenta decir algo, pero ve que estoy a punto de llorar y vuelve
a quedarse paralizado. – Joder Raúl, que tengo la pared llena de fotos
vuestras, que llevo dos años viviendo gracias a vosotros y he intentado por
todos los medios ir a Madrid a conoceros, pero nunca he podido. – Las lágrimas
empiezan a caer por mi rostro. – Y ahora que por fin cumplo mi sueño, que te
conozco y te tengo conmigo – Da un paso
hacia mí, sin saber qué hacer. – ¡Ahora que por fin lo consigo llega ella y me
lo jode todo! – Empiezo a llorar y me tapo la cara. Enseguida noto como viene
hacia mí y me abraza fuertemente.
- Shhhh pequeña… – Dice susurrándome
en el oído mientras me acaricia la cabeza. Yo apoyo mis manos y mi cabeza en su
pecho e intento dejar de llorar, pero no puedo. – Pequeña, no va a pasar nada,
¿vale? Esos días me mantendré alejado de ti y punto. Si me ve y me pide una
foto, le dejaré bien claro que no quiero que publique que ha estado conmigo
aquí. No hasta que yo no vuelva a Madrid…
– Consigo dejar de llorar. Me besa la frente. – Tranquila, todo saldrá
bien. Si ella te contara que me ha visto, le vacilas con que tu también pero
que es un secreto, y así todos contentos. – Se separa de mí para agarrarme de
las mejillas y me mira directamente a los ojos, sonriendo como solo él sabe
hacerlo. Consigue que yo también sonría y me besa. – Estás preciosa cuando
sonríes.
- Pues no te alejes de mí. Eres la razón de mi sonrisa.
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