dilluns, 16 de juliol del 2012

2. Lucha por tus sueños


No puede ser… ¿Pero qué hace un chico como él en un sitio como este?

Empiezo a temblar, el corazón me late demasiado rápido, y noto como la barriga se me llena de cositas que me hacen “cosquillas”. Serán las mariposas de las que la gente habla. Aprieto la pelota, no puedo contenerme. Los ojos se me están llenando de lágrimas… ¿Pero qué hago con mi vida? ¡Tengo 22 años! ¿Qué hago comportándome como una adolescente alocada? Por dios, serénate y pásale la pelota…

-¡Toma! – Le chillo mientras se la paso. La coge al vuelo, me sonríe. El corazón me da un vuelco, intento aparentar normalidad.
-¡Gracias guapa! – Me guiña el ojo y se gira a jugar con los niños.

El corazón me da otro salto. El cuerpo empieza a temblar, las piernas no me sostienen, y quieren saltar. Quieren empezar a correr y bailar y mostrar lo felices que son al verle aquí. Contengo un grito, no puedo empezar a chillar como una fan loca. Empiezo a caminar rápido, bastante rápido, tengo que alejarme de aquí para poder desahogarme tranquila.

Cuando estoy lejos de la piscina, empiezo a correr, a brincar y a saltar, hasta llegar al bosque, a ese bosque donde de pequeña jugaba con mi hermano y mis amigas, donde cuando era joven iba a ligar con los chicos sin que mis padres lo supieran, donde me escondía cuando no quería saber nada de nadie… Y aquí, escondida del mundo, empiezo a gritar, a reír como una loca, a saltar, a botar, a correr…

Esto no puedo callármelo. Saco el móvil y rápidamente llamo a mi mejor amiga para contarle lo que ha pasado, y empiezo a llorar y a ahogarme… No puedo creerlo todavía. Ella se enfada conmigo, no sabía que yo estaba aquí, no se lo he dicho nadie y eso le duele, porque ella venia conmigo siempre en este lugar, nuestro lugar especial. Después de pedirle disculpas y explicarle que necesitaba estar sola y descansar, me felicita y me dice que me comporte como mujer adulta que soy.

¿Mujer adulta? Todavía no he madurado. Todavía sigo mirando las novelas de adolescentes, todavía me enamoro de los actores, todavía sueño con conocer a mis ídolos… Todavía sigo llorando cuando veo a mis ídolos. ¿Quién quiere madurar? Ser adolescente es de lo mejor que hay, lo único malo es que no puedes salir con tus ídolos porque son más grandes que tu… A no ser que te los busques de tu edad… Pero en este caso no, en este caso Raúl es más grande que yo… Pero solo nos llevamos 6 años, ¡no es tanto! Espera… No… No es tanto… Solo son 6 años… Y además, ¿a quién le importa la edad? Dios… ¿Es esta mi oportunidad? ¿Y si lo intento? ¿Y si intento conocerle? Aunque solo sea para hacernos amigos… Entonces recuerdo el cuadro que tengo colgado en mi cuarto “Lucha por tus sueños”… Eso haré, cuando se tiene la oportunidad delante, no se puede desaprovechar. Marta, es hora de actuar. 

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