Y nos quedamos así, mirándonos, con nuestras manos cogidas. Y entonces, se
oyen unos niños chillando por detrás. Los dos nos giramos a la vez, y vemos a
cuatro niños corriendo hacia nosotros. Los dos damos un bote del susto, me
suelta la mano y se aparta un poco de mi. Yo también me aparto un poco, esos
niños vienen muy rápidos y flechados hacia nosotros… Sé lo que va a pasar. Él
se levanta corriendo intentando evitar que le empujen, pero lo único que
consigue es que lo tiren de espalda al agua y que nos moje a todos. Empiezo a
reír, al unísono de los niños, que chillaban “¡Raúl al agua, Raúl al agua!”. Al
sacar la cabeza y ver los niños riéndose, empieza a chillarles “¡Traidores!
¡Ahora os vais a enterar!” Yo seguía riéndome, y más con esa imagen tan mona.
Él se gira, me mira, y al verme riendo dice “¿Y tú de qué te ríes?” y entonces,
sin dejarme defender, empieza a tirarme agua. Yo, corriendo, me levanto y me
aparto, para que no me dé más. Los niños empiezan a reír más fuerte y a
chillar, y entonces, los dos de atrás, sacan unas pistolas enormes de agua, que
seguro que es lo que habían ido a buscar, ya que antes no las tenían…
Y así, empiezan una guerra de agua: él mojándolos desde dentro, y los niños
mojándole con las pistolas. Yo, entretanto, me había apartado y estaba
contemplando esa escena, la cual todavía no me podía creer. Entonces, sale de la piscina por las escaleras. Me lo quedo
mirando, y me imagino esa escena a cámara lenta… Es tan perfecto…
Los niños, adivinando lo que iba a pasar, empiezan a chillar y a correr,
escapándose de él, y empieza a perseguirlos. Uno que se había quedado quieto,
atacándole con la pistola, es el primero en caer: lo coge en brazos y lo lanza,
bruscamente, al agua. Me asusto por el niño, ha caído de espaldas y podría
haberse hecho daño, pero al sacar la cabeza empieza a reír y a nadar hacia las
escaleras, para que se lo vuelva a hacer.
Y así se están un rato, persiguiéndose alrededor de la piscina y tirándose.
Y yo mientras, como una espía, mirándolos y riendo. Y de repente, cuando
estaban corriendo por delante de mí, se desvía de ellos y, lentamente, empieza a
acercarse a mí y, al estar a mi lado, me susurra “¿Crees que me había olvidado
de ti?”. No me deja responder. Me coge en brazos, como si fuera una princesa,
empieza a correr y se tira conmigo al agua.
Allí, empieza a salpicarme, y yo, enfadada y emocionada, se lo devuelvo.
Los niños, que seguían chillando y riendo, se tiran a jugar con nosotros al
agua.
Creo que estuvimos más de una hora jugando en el agua, sin hablar,
simplemente mojándonos, riendo, y jugando con los niños. De vez en cuando,
cuando le salpicaba en los ojos, venía corriendo hacia mí y me ahogaba. Y a mí
eso me encantaba.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada