Me giro y lo veo sonriendo.
-Voy a empezar a pensar yo que me sigues tú a mí. Siempre me sorprendes por
la espalda, será que me vigilas… – le digo con una sonrisa pícara, también.
-Me gusta hacerlo.
-¿El qué? ¿Vigilar a chicas indefensas? – Se acerca.
-No, a chicas indefensas no. – Se acerca un poco más, demasiado, para mi
debilidad, y susurra – pero a ti sí. – y vuelve a separarse con una sonrisa en
la cara.
-P..p…pues me parece muy bien, oye. – Empieza a reír. Ha notado que estoy
nerviosa, y se ve que le gusta… Me lo
quedo mirando “mal”, en plan enfadada.
-Pones una carita de niña mona cuando te pones nerviosa…
-¿De niña mona?
-Si, no se… Te pones rojita e intentas apartar la mirada, pero te quedas
con los ojos bien abiertos, esperando que pase algo, con una cara de susto…
-Hablas de mí como si me conocieras de toda la vida… – Ríe.
-Ayer lo hiciste un par de veces, y me quedé con eso.
-¿Ah sí? – Seguro. Es mi cara de empanamiento y de fliparlo cuando lo tengo
delante… Pero no me imaginaba que se había dado cuenta…
-Sí. Primero en la piscina, cuando te pedí la pelota, luego cuando estaba
detrás de ti y te molesté mientras “disfrutabas del paisaje” y luego cuando nos
despedimos… – Vuelve a sonreír.
-Si que te fijas en los detalles, ¿no? – Le digo sonriéndole también, y noto
como vuelvo a ponerme roja, ya que se vuelve a acercar a mí.
-Solo un poco… Y bien, ¿Qué haces por aquí?
-Pasear. ¿Y tú?
-Lo mismo. He venido con los pequeños. Están jugando por ahí. – Dice
señalando vagamente hacia el lado.
-Que buen canguro eres, los dejas en medio del bosque corriendo, sin miedo
a que les pase nada. – Le sonrío, él ríe.
-Están con sus padres, que los cuiden ellos… Además, me he apartado de
ellos porque te he visto de lejos y quería venirte a molestar.
-Ah, pues lo has conseguido. – Miento. Me mira con cara de sorprendido,
sonríe, y empieza a acercarse más a mí.
-¿Ah sí? – dice, acercándose más, poniendo cara de “seductor” y sonriendo.
Las piernas empiezan a temblarme y no puedo moverme. – Así que te molesto, ¿eh? – Se acerca más,
hasta el punto de que estamos a escasos centímetros. Con una mano me agarra de
la cintura y me lleva un poco más cerca de él. No le contesto, ni siquiera
puedo respirar. – Vuelves a hacerlo. – Ríe – Me encanta tu cara… – Se queda
quieto, sonriéndome, sin apartar su mirada de mis ojos. Parpadeo y agacho la
mirada, no puedo aguantarlo más. Ríe y me suelta, parece que va a separarse. Un
último impulso me mueve, levanto los brazos corriendo y le abrazo rodeándole el
cuello, apoyando mi cabeza en su hombro.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada