dilluns, 13 d’agost del 2012

17. ¿Qué quieres?


No puedo explicar la cara con la que me mira. Sus ojos muestran tristeza, enfado, piden una explicación. Los míos están a punto de llenarse de lágrimas, no puedo verle así, con la cara tan seria, apagada, sin esa sonrisa que me da vida.

-¿Qué pasa, Raúl? No entiendo a que viene esto…  – digo intentando cortar el silencio.
-¿Qué pasa? Eso tendrías que decírmelo tú, ¿no crees? – se pone más serio y se separa de mi, mirándome fijamente.
-¡¿Pero decirte el que?! Es que no entiendo esta reacción tuya, así, de repente…  – mi voz se va apagando cada vez más, después de cada palabra…
-Marta, ¿porque me lo has escondido?
-¿Esconderte el que? – intento disimularlo, aunque ya sabe que sé de lo que hablamos. Su expresión de la cara no cambia, incluso diría que se pone aún más serio.
-¿Qué quieres?
-¿Perdón? – digo extrañada, esta vez de verdad. No le entiendo.
-Que qué quieres. ¿Quieres conocer un famoso? ¿Fardar por ahí que has estado conmigo? ¿Ir inventándote cosas, sin más, solo para buscar tu fama? – cada vez se pone más tenso y serio, y se va exaltando solo al ir diciéndolo.
-¿Qué? ¿Pero qué estás diciendo? – me exalto yo también – ¿¡Tú te piensas que si yo hubiese querido eso desde el principio, hubiese dejado que me molestaras y hubiese mantenido en secreto que te he conocido!? ¿¡De verdad crees que yo soy así!? – cada vez chillo más, y su cara, poco a poco va cambiando de expresión. Ya no está serio, está sorprendido, ya no parece enfadado, más bien parece que va a sonreír, hasta que ve que cae una lágrima de mis ojos, y vuelve a ponerse triste, pero de compasión. Hace un intento de acercarse a mí, acercando su mano a mi cara para secarme las lágrimas, pero me levanto, cojo mi toalla y le doy la espalda.
-Eh, ¡espera! – Él también se levanta y me sigue.

Aún así no me giro, voy con paso firme hacía mi casita, llorando de la rabia, mientras le oigo gritándole tras de mí. De repente, oigo como sus pasos se aceleran, pero mis piernas no pueden correr, al contrario, me tiemblan. Noto como me coge del brazo, fuerte, y me gira dejándome frente a él.

– Lo siento, ¡joder!. ¡Lo siento! – intento soltarme del brazo, moviéndolo con fuerza, pero es inútil. Él tira de mí para que quedemos más pegados, y con el otro brazo me rodea la cintura para impedir que me vaya. – Deja que me explique, por favor. – dice, bajando el tono. Lo miro mal, con rabia, me ha dolido que lo único que saliera de su boca sean prejuicios sobre mí. – Muchas chicas se acercan a mí solo para buscar fama o para vender información sobre mí. Al no decirme que me conocías, que sabías quien era, confié en ti. Pero ahora, al descubrir que si sabes quién soy… – me suelta de la cintura, volviendo a separarse de mí y poniéndose serio otra vez – Eso… Me crea confusión… Ahora mismo no se qué creer, si solo te haces la víctima o… O de verdad sigues aquí… Por mi yo normal… – Pone una cara extraña. Ni el mismo se entiende cuando habla, pero creo que pillo lo que quiere decir.
-Sigues prejuzgándome. Vuelves a decirme que solo he estado contigo por tu fama… ¿No te das cuenta?
-Sí, me he dado cuenta al acabar la frase… – esta vez soy yo quien aguanta la mirada, mientras él agacha la cabeza. Resoplo, sigo enfadada. Levanto su cabeza suavemente por su barbilla y busco su mirada.
-Solo te diré una cosa: Si hubiese querido vender información sobre ti a parte de pasar contigo los dos maravillosos días que hemos pasado, este camping solitario estaría lleno de fans y paparazis. – Le suelto y doy un paso hacia atrás, observando cómo su cara pasa de estar seria a sorprendida otra vez. Me giro y empiezo a caminar hacia adelante, dejándole allí.

De repente, vuelvo a oír sus pasos, a lo lejos. Eso me hace sacar una sonrisa, saber que vuelve a por mí me hace feliz. Esos pasos van acelerando, ya que yo no paro y estoy lejos. Decido aflojar un poco el paso, hasta que lo oigo detrás de mí. Freno, espero a que diga algo, pero no lo hace, así que decido girarme. Al hacerlo, le veo parado frente mí, sonriendo como solo él sabe, y al devolverle la sonrisa, se acerca a mí, corriendo, me coge de la cintura y me aprieta fuerte hacia él.

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